Negar la escuela, aprender en libertad

NEGAR LA ESCUELA, APRENDER EN LIBERTAD

LA VISITA A DEL ANTIPEDAGOGO  PEDRO GARCÍA OLIVO A  LA REGIÓN CHILENA

Durante el mes de mayo, se desarrolló una serie de conversatorios en torno a los planteamientos de la antipedagogía y la crítica a la escolarización en las ciudades de Antofagasta, La Serena y Santiago, jornadas que contaron con la participación de Pedro García Olivo, reconocido exponente de esta temática y “enemigo de toda Escuela y modelo pedagógico”, como el mismo se declara. Autor de libros como El Irresponsable (Brulot Ediciones, 2007), El Enigma de la docilidad (Virus Editorial, 2005) y El Educador Mercenario (Brulot Ediciones, 2009) y conferencista en diversos centros sociales, universidades y bibliotecas comunitarias, su obra constituye una embestida crítica a la educación formal y las pretendidas pedagogías “alternativas”: libertarias, populares, entre otras. Ofrecemos, a continuación, un breve panorama de las actividades y las ideas expuestas. Su visita y las actividades fueron posible gracias a la colaboración y coordinación de los distintos grupos organizadores.

 “PENSAR LA VIDA, VIVIR EL PENSAMIENTO”

Nacido y criado en los barrios pobres de Fuente-Álamos (Murcia, España), en el seno de una humilde familia, Pedro García Olivo estudió “hasta el final”, como una forma de escapar a la miseria, llegando a licenciarse en Filosofía y obtener el grado de doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad de Murcia. Situación que lo “dañó para siempre”, como ha señalado en alguna oportunidad, siendo su obra un esfuerzo constante de desescolarización.

Una vez graduado, ejerció como profesor llevando las ideas antiautoritarias a las salas de clases, inspirado en la tradición de la pedagogía libertaria y el modelo de Ferrer y Guardia: no contabilizar asistencia, abolición de exámenes, salir de las aulas. Sin embargo, esta propuesta, que él consideraba radical y transgresora, fue premiada como innovación pedagógica por parte de las autoridades españolas, demostrando que lo que hacía no era más que ser un “domesticador en dulce” y que la libertad no es posible en los muros de las Escuelas.

De ahí en adelante, abandonó la docencia y asumió las ideas antipedagógicas, fundiendo sus prácticas y escritos en una suerte de bio-texto, en el que la experiencia se entrelaza con el deseo de no querer someter ni sentirse sometido, o como él le llama: “pensando la vida, viviendo el pensamiento”. Actualmente reside en la ciudad de Buenos Aires, metrópolis a la que arribó  desde un monte público en la localidad de Ademuz (España), donde apartado de las urbes y las comodidades mundanas, escribe y pastorea un grupo de cabras.

LA ESCUELA ESE IDOLO SIN CREPÚSCULO

En un salón de la Unión Comunal de J.J.V.V de Antofagasta, medio centenar de personas se reunió el martes 18 de mayo en el conversatorio: “La Escuela, ese ídolo sin crepúsculo: Aulas para el Mercado, el Trabajo y el Estado”, en el que García Olivo apuntó su crítica sobre el tridente que sostiene la escolaridad: Escuela, Profesor y Pedagogía, argumentando que la educación se basa –entre otras problemáticas- en el encierro, en la imposición de contenidos irrelevantes, en la hegemonía de la lecto-escritura en desmedro de la oralidad y en el aniquilamiento de la alteridad. Así, la institución escolar -incluida sus vertientes más “progresistas”- sirve a la perpetuación del sometimiento y la dominación por parte del Estado y el Capital, que a través del “reformismo pedagógico” renuevan este mecanismo de control, convirtiéndolo en una religión incuestionable de nuestros días, en la que los estudiantes se desempeñan como “policías de sí mismo”, docilidad fundamental de las democracias actuales.

Posteriormente, presentó los principios de la antipedagogía, basada en la ausencia de toda figura jerárquica encubierta en el rol de “tutor”, “profesor” o “guía”, los que inútiles son reemplazados por comunidades de aprendizaje y/o por la relación maestro-aprendiz, entre otras propuestas. Consultado sobre la posibilidad de poner en práctica estas ideas, García Olivo señaló que las comunidades indígenas, la autoeducación y la desistematización, representan esfuerzos concretos en este sentido, además de mencionar que la crítica a la escuela cuenta con toda una tradición en teóricos como Bakunin y Stirner, poetas como Rimbaud o Baudilliere, y  más tarde en autores como Bourdieu, Iván Illich, Jorge Larrosa, John Gatto, Julio César Carrión, entre otros. Ideas que concitaron un interesante debate entre los participantes del evento, que se extendió durante horas en un local céntrico de la ciudad.

Antes de despedirse de la bahía de Antofagasta, García Olivo brindó una extensa entrevista,  cuyo video será publicado prontamente.

ESCUELA, FASCISMO Y DEMOCRACIA

Dos días más tarde, estas y otras invectivas fueron parte del conversatorio: “Escuela, Fascismo y Democracia”, en el C.S.O Casa Oktubre de La Serena, donde el debate se dio en torno al concepto del demofascismo, etapa actual del capitalismo, que a juicio de García Olivo se caracteriza por la docilidad de la ciudanía y la disolución de la diferencia en mera diversidad. Planteamientos que a nadie dejaron indiferentes, incluyendo a la policía que monitoreaba desde cerca el desarrollo del evento.

(DES)ENCUENTROS Y PROYECCIONES

El cierre de la gira fue el día sábado 22 en la comuna de Peñalolén, Santiago, donde diversas experiencias educativas, ajenas al marco institucional, se dieron cita en la jornada “Escuela, Fascismo y Democracia. En pos de la erradicación del profesorado”, actividad no exenta de polémica que contó con la presentación del libro “Odio a la Escuela: mi experiencia educativa”, además de talleres, proyecciones, foros-debates y charlas en torno al rol de la escuela y las pedagogías reformadas en los Estados de Bienestar, así como los peligros del extractivismo y los discursos progresistas, en los tiempos actuales.

Conocida es la larga y heterogénea trayectoria de experiencias educativas impulsadas desde el anarquismo en diversas latitudes del orbe. Iniciativas que comparten un posicionamiento antiautoritario, pero que muchas veces resultan contradictorias y divergentes en sus propósitos. De ahí que algunos/as  anarquistas separen aguas en torno a la cuestión educativa, optando algunos por la escuela y otros por la enseñanza al aire libre.

Entre estos últimos, el profesor normalista y anarquista de los años veinte, Manuel Márquez, quien señaló en su momento: “Por esto se habla de boicotear las escuelas del Estado y formar escuelas libres, sin local si es posible, en el medio de la naturaleza, gozando del sol, donde los niños corran y canten como las aves y vivan sanos como las flores de los campos” (Márquez, 1922).

Además de la mencionada entrevista, próximamente se publicará un nuevo libro de García Olivo, cuyas páginas verán la tinta gracias al esfuerzo colectivo de Mar y Tierra Ediciones. Sin duda, aún hay mucho por debatir y seguir aventurándonos, en cuanto a la enseñanza que damos a nuestros/as pequeños para la Libertad.

Uno por la Cimarra
Ocaso, Antofagasta.

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