“Si yo levanto mi grito no es tan solo por gritar”

Ante tanto homenaje burgués, una mirada a la Violeta Parra que despreciaba a los que hoy la levantan

Violeta Parra fotografíar

El tiempo en el cual le tocó vivir a Violeta Parra fue bastante convulsionado. A medida que ella crecía, crecía también el movimiento popular a tal punto que dentro de sus innumerables composiciones, el canto de protesta tomó un lugar. Si bien Violeta Parra vivía a su propio ritmo, tomando todo lo que la vida le ofrecía, tenía también anclas hacia el tiempo occidental y se detenía para mirar lo que estaba sucediendo a su alrededor, cómo avanzaba la sociedad y cuáles eran las necesidades que el pueblo tenía en medio del avance de la rueda modernista y capitalista. A pesar de que en algún momento de su vida militó en el Partido Comunista, poco a poco se fue alejando de este para ser una cantora imposible de encasillar en un partido, ya que cantaba al pueblo desde el pueblo, haciendo presente en sus letras las demandas y los problemas de este. De esta forma, fue configurando un canto de protesta y rebeldía con ciertos rasgos antiautoritarios y de desprecio a los gobernantes.

Hoy, a 100 años de su natalicio, buscaremos entregar una visión diferente a la que ha colmado los medios este 2017, resaltando un aspecto de Violeta Parra que no se ve en los homenajes de gobierno ni en los eventos que se llenan de aquellos mismos personajes continuamente escupidos en el canto rebelde que nos heredó una de las más importantes cantautoras y artistas que nos entregó esta tierra.

A continuación, analizaremos tres canciones de Violeta Parra, todas estas referidas a la realidad que se estaba viviendo en su tiempo. Arriba quemando el sol, referida a la explotación que vivían los trabajadores principalmente de la minería tanto en el norte como en el sur. La carta”, que cuenta una historia de represión, vivida por Roberto, pero que refleja lo que era la criminalización contra los luchadores y luchadoras. Y finalmente Miren como sonríen”, que canta a los responsables de tanto mal que pasaba el pueblo.

Arriba Quemando el Sol

 

Relata particularmente las condiciones a las cuales estaban sometidos los mineros en el norte chileno, aunque en ella se pueden encontrar atisbos de que es referida a un grupo más amplio de explotados. La canción es también un relato de un viaje y como este fue cambiando a la cantautora. Si vemos su primera estrofa

Cuando fui para la pampa
llevaba mi corazón contento
como un chirigüe,
pero allá se me murió,
primero perdí las plumas
y luego perdí la voz,
y arriba quemando el sol

Violeta busca relatarnos de esta forma los sentimientos que le generó ver a los trabajadores en esas condiciones, siendo este el comienzo del viaje, en el cual podrá ver por sus propios ojos el sufrimiento y las condiciones de vida de los mineros del salitre:

Cuando vi de los mineros
dentro de su habitación
me dije: mejor habita
en su concha el caracol,
o a la sombra de las leyes
el refinado ladrón,
y arriba quemando el sol.”

En ellas vemos como la cantautora protesta las condiciones en las que habitan los trabajadores y sus familias en la pampa, en sus versos podemos apreciar la situación de la vivienda, el trato desigual en torno a las regalías que tenían los jefes frente a los obreros, la escases de agua, el abuso de las pulperías además de la imposición de la ley seca en muchos de estos poblados. Estas letras nos señalan a la vez el culpable de tanta miseria, El refinado ladrón, el mismo que hoy se viste de pueblo para hacer homenajes y para encarcelar el canto de Violeta en un museo.

Continúa su viaje, y su relato, señalando los sentimientos que le provocó su paso al ver a sus hermanos y hermanas, no de sangre sino que de clase, sufriendo por la explotación, muriendo en vida. Finalmente culmina regresando a la capital, pero reflexionando respecto a lo diferente que es ver lo que sucede con los pobres a ver las noticias respecto a los mismos acontecimientos.


“Paso por un pueblo muerto
se me nubla el corazón,
aunque donde habita gente
la muerte es mucho peor,
(…)
Me volví para Santiago
sin comprender el color
con que pintan la noticia
cuando el pobre dice no,
abajo, la noche oscura,
oro, salitre y carbón,
y arriba quemando el sol.”

Violeta Parra si bien avanza a ritmo distinto, no por eso se olvida de aquellos que son aplastados por la rueda de la modernidad y su forma de luchar, rescatándolos en la música, pues canciones como estas servían para hacer viajar los problemas de la explotación por muchos lugares, donde ella levantaba la voz y tocaba su guitarrón se lograba crear un poco de conciencia y justicia por los explotados y explotadas.

La Carta

En la canción La Carta o Los hambrientos piden pan encontramos nuevos aspectos respecto al canto contestatario de Violeta Parra. En esta oportunidad, relata una historia al personal de su hermano, pero esta refleja lo que se estaba viviendo en Chile durante el gobierno de Jorge Alessandri, donde existía gran persecución y represión a los movimientos sociales de la época. En la tercera estrofa, encontramos la posición que va tomando la cantautora, alejándose de la historia de su hermano que retomará al final:

“Yo que me encuentro tan lejos,
esperando una noticia,
me viene a decir la carta
que en mi patria no hay justicia:
los hambrientos piden pan,
plomo les da la milicia, sí.
De esta manera pomposa
quieren conservar su asiento
los de abanico y de frac,
sin tener merecimiento.
Van y vienen de la iglesia
y olvidan los mandamientos, sí.”

En estas estrofas vemos la identidad de clase con la que escribe Violeta Parra, no solo canta a los pobres sino que por medio de sus letras ataca a los de arriba, asimismo se comienza a deslizar por debajo un cierto aire antiautoritario, de desprecio a los gobernantes y la clase explotadora. Sin embargo, como señala en la última estrofa:

“Por suerte tengo guitarra
para llorar mi dolor;
también tengo nueve hermanos
fuera del que se engrilló.
Los nueve son comunistas
con el favor de mi Dios, sí.”

Podemos ver cómo ve su canto como forma de lucha, reconociendo además el potencial de lucha que tienen sus hermanos, los cuales además de las distintas artes que realizaban luchaban sin la guitarra también. De esta forma, ésta es una de las canciones más políticas que escribió, junto a la última que pasaremos a analizar a continuación.

Miren como sonríen

Me refiero a la canción “Miren como sonríen”. En ella podremos encontrar las concepciones más claras de desprecio a las autoridades, siendo una de las composiciones más políticas que tiene Violeta Parra:

“Miren cómo sonríen los presidentes
cuando le hacen promesas al inocente.
Miren cómo le ofrecen al sindicato
este mundo y el otro los candidatos.
Miren cómo redoblan los juramentos,
pero después del voto, doble tormento.
Miren el hervidero de vigilante
“para rociarle flores al estudiante”.
Miren cómo relumbran carabineros
“para ofrecerle premios a los obreros”.
Miren cómo se viste cabo y sargento
para teñir de rojo los pavimento”

En estos versos la cantautora ataca la hipocresía de los candidatos, los cuales en sus campañas ofrecen soluciones a diversos y amplios sectores de la sociedad, pero luego de ser elegidos reprimen a los que les exigen cumplir sus promesas. Así, el ataque de Violeta no sólo va dirigido al candidato sino que también al carabinero, el cual lo protege y no vacila al momento de teñir las calles de sangre para cumplir los mandatos de los gobernantes.

“Miren cómo profanan las sacristías
con pieles y sombreros de hipocresía.
Miren cómo blanquearon mes de María,
y al pobre negreguearon la luz del día.
Miren cómo le muestran una escopeta
para quitarle al pobre su marraqueta.
Miren cómo se empolvan los funcionarios
para contar las hojas del calendario.
Miren cómo gestionan los secretarios
las páginas amables de cada diario.
Miren cómo sonríen, angelicales.
Miren cómo se olvidan que son mortales.”

Vemos en estas dos últimas estrofas, en primer lugar la actitud hipócrita de hacerse llamar cristianos, la cual va dirigida a los ricos, los cuales a pesar de ir a las iglesias a rezar los domingos, el resto de la semana no tiemblan ni se cuestionan el hacer sufrir al pueblo explotándolo o mandándolo a reprimir y matar, dejando de lado para estos momentos todo atisbo de cristianismo. La última estrofa es una de las más potentes, en ella la cantautora ataca la forma en la cual se limpian su imagen por medio de la prensa que está a su servicio, alejándose de su posición de mortales. Esto último puede sentirse a modo de amenaza, como forma de decir que no lo olviden porque los y las de abajo también lo saben. Es esta una de las canciones más violentas o más directas, Violeta Parra en estos versos no vacila al momento de señalar culpables y hacer el llamado de atención a los que la escuchan para identificar a los verdaderos enemigos.

Por medio de este análisis logramos encontrar otra cara de Violeta Parra, una cara mucho más rebelde y combativa, de alguien que no vivía al margen de la sociedad, sino que era parte de ella, parte del pueblo explotado, parte de aquellos y aquellas que no tenían casa y de quienes cada día acudían a trabajar por las mañana para regresar en las tardes con un poco menos de vida en sus cuerpos. Este canto frontal y directo, es bastante violento y no busca esconder ese origen que tiene de odio, pero también de amor, y que para cantar a estas cosas no solo basta odiar, sino que amar a los que se tiene al lado, a los que día a día avanzan a tu lado, y es a ellos y ellas a quienes Violeta Parra dedica estas canciones, para apresurar un pronto despertar.

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Cabe destacar la actualidad que tienen cada una de estas composiciones, pues son el canto que no podrán callar los homenajes de etiqueta ni los museos dirigidos por burgueses. El canto de Violeta no cabe en esa imagen bonita que se nos muestra de su persona como chilena ejemplar y de la cual deberíamos estar orgullosos, su canto es el canto a la destrucción de un sistema que nos destruye, su canto es una piedra que golpea al policía y al gobernante y, por último, su canto es la esperanza y el recordatorio de que debemos y podemos cambiarlo todo y desde las ruinas construir un mundo nuevo.

Si bien Violeta Parra no es la primera en cantar protesta en la región chilena, es una de las más destacadas intérpretes de este estilo confrontacional, con letras muy bien acabadas y que logran demostrar completamente el sentimiento que buscaba entregar. Desde el mundo mestizo, desde el cual se planteaba, busca atacar a aquellos que nos buscaban imponer la occidentalidad, este mundo traído del norte y el cual el sur se resistía a asumir como propio. Es un canto de resistencia a un tiempo ajeno, a un tiempo cronológico y capitalista, al tiempo racional y europeo, es el canto del tiempo circular que por algunos momentos escapa y golpea al tiempo lineal, para denunciarlo y amenazarlo, finalmente para recordarle que los de abajo continuamos aquí a la espera de vencer.

Escrito por Run Run
Desde donde está quemando el sol
Publicado en Rebeldías N°2, Septiembre 2017
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